¿Os habéis dado cuenta la odisea que es irte tu solo a unos recreativos? Es mejor ir con los colegas, pero cuando no están y tu te encuentras aburrido, tienes que ir solo. Esta historia ocurre hace unos cinco años, cuando tú estás en tu casa estudiando (porque has suspendido) una tarde de verano sin tus amigos (porque han aprobado y toman el sol en la playa). Decides: 'Me voy a ir a los recreativos'.
Coges el dinero de la hucha 'todo suelto', te vas a la panadería de la esquina a cambiarlo por monedas de cinco duros y tomas el camino de los 'recres'. Cuando llegas, empiezas a oír el ruido de las máquinas, percibes el olor a recalentado de toda la circuitería y piensas. '¡O ! Dios, he muerto y estoy en el cielo'.
Empiezas a mirar qué máquinas hay y resulta que está la máquina que a ti mas te gusta, tu favorita, esa que te molaría tener en casa y jugar a todas horas. Pero hay un problema, se encuentra repleta de gente. Entonces, te pones en la recreativa de al lado, que no es gran cosa por cierto, una de naves, normalita, de un solo disparo y piensas 'Mientras espero, voy a echar una partida a esta maca'. Total, echas los 5 duros, y de repente, tu máquina favorita, se vacía. No hay nadie. Al tío ya le han matado la última vida y se han ido todos. ¿Y ahora qué?, tu jugando a un juego de mierda y tu recreativa favorita vacía. Decides entonces dejarte matar. Porque claro, no le vas a dejar la partida al que esta mirándote. Empiezas a jugar mal, pero sin que se note, como si el juego fuera muy chungo. Te matan una vida, te matan dos y cuando empiezas con la tercera, ves que tu máquina favorita, se vuelve a llenar de gente. Y claro, tu ya no quieres que te maten la vida, no, ahora quieres matar al de la otra máquina. Te vuelven a matar y dejas la máquina fustrado.
Todavía puedes gastarte mucho dinero y ves otra máquina en la que controlas mazo, un juego de lucha. Manejas a los muñecos que te cagas, te sabes todas las magias, todos los trucos... Te diriges hacia ella con los cinco duros en la mano, dispuesto a chulearte. Echas los cinco duros, pero no funciona, le das a todos los botones y cuando miras bien, hay un papelito que pone: 'Una partida, dos monedas'. Te sientes como un gilipollas, pero hechas otra moneda. Te coges a tu personaje favorito y te dispones a jugar. Pero ves que tu vida empieza a bajar, que no te sale ninguna magia y resulta que en la máquina solo funciona el botón de la patada media y encima no salta el muñeco. Te cabreas con la máquina, le das de hostias y cuando se te acaba la partida, te vas indignado y blasfemando.
Todavía te quedan doscientas pesetas. Te diriges hacia una recre que hay de carreras, en las que te tienes que montar en una moto, pero resulta que las motos, están ocupadas por unos niños que supuestamente están jugando a los policías pegando tiros con las pistolas de agua que les han comprado sus padres en la tienda de todo a cien que hay al lado. Piensas. Bufff, a ver como hecho yo a siete niños subidos en la moto. Decides irte a otra máquina que no has probado nunca. Hechas cinco duros y... ¡Milagro! La partida es barata, los mandos funcionan, los botones también. Y se te coloca un niño pequeño al lado. Te mira y te dice '¿Puedo echar a dobles?'.
Tu le dices, 'Sí, claro que va a tener de malo que el chaval se pague su partida'. Pero resulta que el chaval no llega ni al panel de control y no ve la pantalla. Le da a todos los botones a la vez y resulta que no mata enemigos, no. El muy cabrón te esta disparando a ti. Claro te funden las 3 vidas enseguida. Pero claro, que le vas a decir al niño si es pequeño.
Decides ir a cambiar las monedas que te quedan, vas a la máquina de cambio y de repente te ves rodeado de un grupito de chavales, que te empiezan a pedir cinco duros, así, por el morro. Te quedas parado al lado de la máquina de cambio, y sin hacer ningún movimiento dices 'No, si ya no me quedan monedas'. Cuando por fin los consigues disuadir, ves que los siete niños de la moto, se van.
Y decides gastarte el dinero en esa recreativa. Te montas en la moto del jugador uno, echas veinte duros y te pones a jugar. Hasta que vuelven a llegar los niños de antes, pistolas de agua en mano. Se montan en la moto del segundo jugador y se ponen a jugar a los policías, pero esta vez te involucran a ti. Menos mal que te hacen miembro de la policía.'Venga, corre más, que nos disparan, venga que te cubro corre más'. Claro, a todo esto, tú, como estás jugando una partida, haces movimientos con la moto para coger curvas y demás, pero lo que parece es que estas siguiéndoles la corriente. Se te acaba el tiempo, y te bajas con una sensación de vergüenza ajena que nunca habías sentido.
Te diriges hacia otra máquina, cuando ves que uno de los que te habían pedido dinero antes, viene hacia ti corriendo como alma que lleva el diablo, pero pasa de largo, de repente te vuelves y ves que se monta en la moto que has dejado tu, y cuando miras hacia arriba, ves un cartelito que pone 100 Pesetas 2 partidas. Te sientes como un gilipollas completo. Pero decides ir a jugar a otra máquina. Esta vez te encuentras con el niño pesado de antes, el que no llega al panel de control, pero esta vez, no quiere jugar con su dinero, no. Esta vez quiere jugar con el tuyo, e intenta convencerte con frases como: '¿Te la paso?, Yo sé matar a ese monstruo. ¿Me dejas que te haga el truco? Mira dale aquí, verás'.
Al final, con tanto estrés, te matan, pero esta vez, cuando te das la vuelta, ves que los chavales que te habían pedido dinero, se van. A los niños policías se los llevan sus padres, el niño pesado, te dice adiós y también se marcha y por último, ¡Tu máquina favorita está vacía! Te diriges allí con los últimos cinco duros que te quedan, todo ilusionado, te acercas, te pones a los mandos, echas por fin la monedita duros y... No funciona. Le das a todos los botones y decides mirar para arriba... En efecto... 'UNA PARTIDA, DOS MONEDAS'.
Parich
