Antes de comenzar, mis pequeños polluelos, os he de advertir que más que un simple artículo, ésta es una recopilación de mis recuerdos, de situaciones grabadas en mi memoria, todas con un mismo denominador común... 'El Arcade'.
Mi primer recuerdo de un arcade es muy borroso, no debía tener yo más de dos o tres años cuando vi mi primera máquina arcade. Algunos diréis 'es imposible que recuerde nada de esa edad' pero curiosamente tengo la facultad de recordar pequeños fragmentos de mi vida desde que era un tierno lactante, normalmente no son más que pequeños flashes, unos breves segundos, en que todo lo que me rodea, veo y oigo queda grabado permanentemente en mi memoria como si de una fotografía se tratara, y uno de esos momentos tiene mucho que ver con nuestra afición común... Recuerdo claramente una tienda de lámparas a la que había ido con mis padres, y algo en el pasillo de entrada llamó claramente mi atención, se trataba de un mueble con brillantes lucecitas y unas figuras que se movían, no recuerdo haber visto palanca o botón alguno, puesto que como ya os he dicho, mis pequeños ignorantes, debía yo tener dos o tres años y mi estatura no me permitía más que llegar a vislumbrar el reflejo de la pantalla de vivos colores, hasta aquí podríais pensar 'bueno...¿y que?...' pues bien, lo curioso es que años después (cuando ya pude llegar a las palancas y botones) reconocí ese juego, un juego que marcó un antes y un después en los entretenimientos electrónicos, pues se trataba ni mas ni menos que de el archipopular 'Pac Man'.
No me preguntéis qué demonios hacía una máquina de 'Pac Man' en una tienda de lámparas, puesto que sólo sé que allí estaba. Recuerdo perfectamente el pasillo de entrada a la tienda con vitrinas llenas de lámparas a los lados y allí, al final del pasillo, junto a la puerta, la susodicha maquinita...
Debía de ser el año 80 u 81 y en aquella época supongo que la normativa relativa a las máquinas recreativas debía ser prácticamente inexistente. Por ello cualquier comerciante podía instalarlas en su local (recordemos que 'Pac Man' era un auténtico sacaduros....).
Así, damos un salto de unos cuantos años, tampoco demasiados, quizá cinco o seis, mis padres no son oriundos de la ciudad donde nací (mi bella Barcelona), provienen de León, mi otro amor geográfico y cada verano íbamos allí de vacaciones. En estos viajes recuerdo una abundancia tal de máquinas recreativas en cada bar, café o chiringuito que sería imposible mencionarlas todas, aquellos años (hablamos de los primeros 80) debieron ser el boom de las recreativas en este país, pues allá donde fueras veías una recreativa. Debido a que tenía un tío (el hermano menor de mi padre, mi tío Roberto, compañero de juegos y veranos....) con el que me llevaba poco más de cinco y que, además, pasaba todo el tiempo de vacaciones conmigo. Éstas recreativas pasaron de ser un objeto inaccesible a ser una afición, mi tío se pasaba horas dándole caña a los trastos (siempre bajo la supervisión de mis progenitores) y con él estaba yo aprovechando que mi padre -durante los meses estivales- parecía tener un raro tic que le llevaba a no negarnos los duros necesarios para nuestras partidas...

Así, mis primeras partidas vienen de esa época, 'Galaga', 'Space invaders', 'Defender', 'Super sprint'... son juegos que pasarán a mi memoria como mis primeros entretenimientos electrónicos. Los veía como unos muebles mágicos, donde poder interactuar con lo que en pantalla sucedía, era una sensación increíble (cabe recordar que eran años de tele en blanco y negro de solo dos canales y donde las consolas eran algo aún inimaginable por estos lares) así pues, todos esos veraneos en León eran para mí la oportunidad de disfrutar de los pixels y los bits del marcianito cabrón y del coche de carreras que se chocaba con todo...
El resto del año nada de marcianitos, ni fórmulas 1, yo era un niño de los que no bajaban a la calle y me quedaba en casa para jugar con mis Madelman (ah, mis Madelman.... haré un articulo de esto... o dos... son otro de mis recuerdos imborrables)...

Volviendo a mis experiencias con las maquinitas, relataré ahora una que si bien no tiene directamente que ver con ninguna máquina en particular, sí que tiene que ver con la afición a ellas que siempre he demostrado. Debía correr el año 83, puesto que estaba en tercero de aquello que se llamaba EGB. Tenía como compañero de pupitre a mi inseparable amigo Miguel Ángel Trabado (amigos desde la guardería, aunque en una ocasión me hiciera un chichón del tamaño del Moncayo (Miguel Ángel si lees esto que sepas que no te guardo rencor... pero no olvido...
) y juntos ideamos nuestra arcade-pupitre machine para pasar el tedio de la larga jornada escolar...
Consistía en lo siguiente, en la superficie del escritorio de clase dibujábamos un circuito con obstáculos, como los de jugar a las chapas (los que habéis nacido en la época Post-Naranjito, quizá nunca hayáis jugado a las chapas, pero os aseguro que era muy entretenido...). También dibujábamos un botón y en un agujero que tenía el pupitre metíamos el lápiz, poníamos en el circuito un caballo de plástico de esos que venían en los sobres de soldaditos (sniff, sniff que recuerdos...) y mientras uno de nosotros accionaba el lápiz como si de una palanca de mandos se tratara y pulsaba de cuando en cuando el botón dibujado en el pupitre para que el caballito saltara los obstáculos, el otro manejaba el caballito siguiendo las instrucciones que observaba realizadas en la 'palanca' y las pulsaciones de 'botón', incontables fueron las horas de juego que este entretenimiento nos dio. Así como también incontables las discusiones acerca de si me toca a mí o te toca a ti... Ésta quizá fue la primera vez que intenté hacer una arcade para uso personal, cosa que años después he decidido llevar a la práctica cuando mi situación económica y personal me lo permitan....(MAME tiene la culpa....).
Demos ahora un salto un poco más grande en el tiempo, digamos de unos seis o siete años. Ya no era el niño inocente de antes, y había desarrollado un vicio increíble por los juegos electrónicos (de aquella época datan mis primeros contactos con la informática).

Por aquel entonces, asistía a unas clases de inglés debido a mis malos resultados académicos, y cerca de la casa de la profesora había un garito heavy (el bar 'Kaos') en donde tenían una máquina que me traía loco: el fantástico 'Gryzor', incontables fueron las ocasiones en que me salté alguna clase para ir a jugar con mi magra paga semanal, aprovechando que en aquellas horas el garito estaba casi vacío (con 12 años la gente con melenas, cuero negro y cadenas por cinturón me infundían 'respeto'... eran otros tiempos...) y cierto día llegué allí y después de mi sesión de 'Gryzor', pasó lo inevitable, me quedé sin un duro...
Aquella tarde, en el garito recuerdo que estaban dos o tres melenudos en la barra, y una chica, supongo que la novia de uno de ellos, vestida a la moda de los seguidores de Iron Maiden, para las féminas de la época (mallas ajustadas, pelo suelto, muñequeras de clavos... pero esas mallas... arf... ¿Ya he dicho que no era el niño inocente de antes?) y esta ninfa vestida de manera provocativa, al ver que me disponía a abandonar el local apesadumbrado por mi falta de liquidez, me dijo las palabras que todo hombre desea oír de una mujer ....con su aterciopelada voz y con una mirada de ternura dijo: '¿quieres jugar conmigo...?'. ¡Oh, dios! Yo estaba hecho un flan, ¡una fémina adulta me había dirigido la palabra!, y además me iba a invitar a jugar... (si años después me hubieran hecho esa proposición, os puedo asegurar que al 'Gryzor' le iban a dar por culo....). Así pues, eché unas cuantas partidas con la muchacha que me doblaba en edad (era muy hábil, la puñetera). Incluso creo recordar que insertó unos cuantas monedas antes de marchar con los melenudos para que siguiera jugando yo... Desde aquel día, misteriosamente no sé bien si por los largos ratos pasados en el local oyendo la música que ponían o por esta anécdota, la música 'dura' pasó a gustarme increíblemente, llegando incluso a formar parte de mi estilo de vida (digamos que durante unos cuantos años vestía de manera, mmmm, agresiva....). Donde quiera que esté esa mujer... Le deseo lo mejor.

Después de estos años de pubertad, llegué a la adolescencia, y con ella me sumergí en el mundo de los futbolines. Los amigos solíamos frecuentar esos sitios en busca de nuestra ración de futbolín, y entre partida y partida caían unos cuantos 'vicios', como los llamábamos nosotros. Así descubrí el '1942', 'Rampart', 'Metal Slug' e infinidad de juegos 'modernos' que acentuaron aún más, si cabe, mi adicción por los arcades.
En las largas horas que pasábamos en los futbolines, siempre procurando que no se nos acercara el típico cabrón de 'oye déjame cinco duros' con mirada amenazante (si bien, a mí nunca se me acercaban; quizá, alguien de metro sesenta, de 90 kilos de peso con botas militares camisas cortadas y abalorios metálicos distribuidos por el cuerpo, no daba la impresión de estar muy dispuesto a prescindir de cinco duros...).
de toda la locura de la adolescencia, me llegó aquello que a todo ser humano le llega algún día: el amor...
Me enamoré de una muchacha que, años después, sería mi mujer (aún lo es) y los recuerdos que tengo junto a ella y los recreativos arcade no son demasiados (je, anda y que le den por culo a las maquinitas, hay cosas más interesantes que hacer en pareja) pero haberlos haylos, recuerdo especialmente largas partidas con juegos de estos de pistolita, en los que tu velocidad y puntería son fundamentales a la hora de avanzar sin perder tus vidas...Maite (así se llama mi mujer ) es especialmente diestra en estos juegos, y las partidas que nos dimos al 'Virtua cop' y al 'House of the dead' en los recreativos que hay en la Rambla de les Flors pasarán a mi memoria como una de las experiencias más bonitas que he tenido nunca con los arcade. La pareja que juega unida permanece unida. Como anécdota cabe decir que llegamos a acabarnos el 'House of the dead' sin tener que meter una cantidad excesiva de créditos...

La última anécdota que tengo con los arcades -no por ser la última es la más emotiva, es más, yo diría que para mí es la más importante, incluso en estos momentos se me saltan las lágrimas al escribir esto- fue hace poco menos de un año, Maite y yo hemos tenido nuestro primer hijo, Alejandro (ni os imagináis lo guapo que es) y en uno de los frecuentes paseos por un centro comercial de la ciudad, nos metimos a pasar un rato en un salón recreativo de estos hipermodernos, yo pensé para mis adentros. Mmm ¿cómo reaccionará Alejandro si lo acerco a una de éstas?
Había una maquina del 'King of fighters 2000' de bajo tamaño, de éstas con una banqueta en la que te puedes sentar. Yo, ni corto ni perezoso, cogí y senté a mi primogénito frente a la máquina.
Lo que vi me dejo sin habla, primero se aferró a la palanca de mandos y se puso a agitarla profiriendo risas de satisfacción, acto seguido, con su mano derecha accionaba los botones de manera compulsiva, en aquellos momentos debéis pensar como me sentía (lástima no haber podido hacer una foto del momento). Mi hijo, de apenas un año, había reconocido los mandos de una maquina arcade prácticamente por instinto (juas), y lo más increíble llegó cuando él observó que en la pantalla los dibujos se movían, accionaba los mandos al compás de lo que sucedía en pantalla y eso le debió entusiasmar, porque cuando le intentamos separar de la máquina se aferraba a ella rompiendo a llorar, (si por mí fuera lo hubiera dejado un buen rato, pero las madres... ya se sabe...
).
Esto me ha hecho aferrarme aun más a la idea de que he de construirme mi propia recreativa, no sólo ya por mi propio placer, si no por mi hijo (alguna excusa he de darle a mi mujer). Este artículo quizá sea un poco largo, pero bueno, son mis experiencias con el arcade y espero que no os haya aburrido en demasía, sin más se despide de vosotros:
GT_manoruo
